La destrucción de Troya, 1606 (Pieter Schoubroeck)
Aquí no hay intervenciones divinas por ningún lado, Odiseo (Ralph Fiennes) se muestra viejo, cansado, humano, derrotado por su propia fama y sus desventuras. Ya no es el hombre astuto de Homero, sino frágil y atormentado, cosa que se nos hace más creíble, después de tantos años.
Penélope (Juliette Binoche) está espléndida, su gesto, sus ojos y su silencio lo dicen todo; ella lo sabe desde el momento que lo ve, pero se muestra dura, le hace sufrir un poquito, en venganza por lo que él la hizo sufrir a ella con su ausencia.
Telémaco (Charlie Plummer) mantiene el tipo, pero para mi gusto es excesivamente airado.
Me encanta Ángela Molina en el papel de la vieja nodriza Euriclea. Su rostro no deja de recordarme a la vieja dama del cine griego, Irene Papas.
El resto de actores, incluido el porquero Eumeo y los pretendientes, hacen un papel digno.
Y siempre me ha conmovido la fidelidad del viejo Argos, el perro de Odiseo.
He aquí la crítica de Fotogramas PINCHA AQUÍ
aunque un poco tarde, dejo aquí la programación completa del Festival de teatro clásico de mérida y las restantes sedes: PINCHA AQUÍ
Antes llamada Thera (de Teras, su mítico fundador), quizá antes Kallisté (la más bella, como la leyenda en la famosa manzana de Eris, la Discordia), Santorini es un pequeño archipiélago circular formado por islas volcánicas, ubicado en el sur del mar Egeo, a unos 200 km al sureste del territorio continental griego. Forma el grupo de islas más meridional de las Cícladas, con un área aproximada de unos 73 km² y una población de trece mil cuatrocientos dos habitantes en 2001.
Bueno, pues me acabo de enterar hace poco del origen del nombre actual:
el nombre actual (Σαντορίνη) es de origen italiano, en concreto debido a los mercaderes venecianos medievales que la llamaron Santa Irene en italiano (Sant' Irene) en honor a la patrona de la isla Santa Irene de Tesalónica. Este nombre se conserva y evoluciona en Santo Rini luego Santorini. Después de la unificación del archipiélago a Grecia en 1840, este reanuda oficialmente el nombre antiguo de Tera, pero se utiliza mayormente el nombre de Santorini. (fuente Wikipedia).
Y ya que hemos mencionado el origen de sus nombres, demos un paseo por su historia: según la mitología, fue fundada por Cadmo cuando viajaba en busca de su hermana Europa, raptada por Zeus en forma de Toro.
Actualmente el volcán sigue activo, pero ya nunca desde aquella fecha fatal ha vuelto a ser de carácter explosivo.
En sus antiguas ruinas en Acrotiri se han encontrado unos magníficos frescos de la misma época que los hallados en Cnossos, Creta:
¡¡¡LE TOCA EL TURNO A NUESTRA QUERIDA HÉLADE!!!
Grecia celebra el 20º aniversario de su única victoria en Eurovisión con KLAUDIA, y su canción "Asteromata". ¡Maravillosa! Sigue la estela de las dos grandes damas griegas, Elevteria Arbanitakis y Alkestis Protopsaltis. Aquí os la dejo con subtítulos en castellano:
Y como hemos visto durante el proceso de elección de Papa a tantos eclesiásticos vestidos de rojo, llamados "cardenales", me hago esta pregunta: ¿cardenal eclesiástico y cardenal (hematoma) tienen algo que ver????
Escuchando ayer a Emilio del Río en su sección Verba volant en No es un día cualquiera (Rne), he salido de la duda y os lo voy a explicar. Por que NO TIENEN NADA QUE VER.
Según el diccionario de la RAE, cardenal en su primera acepción significa: "Cada uno de los prelados que componen el colegio consultivo del papa y forman el cónclave para su elección". Viene del latín *cardinalis (fundamental, principal). De donde derivan los cuatro puntos cardinales y las cuatro virtudes cardinales.
Los cardenales se vestían de rojo en recuerdo de la sangre derramada de Cristo. Y así, hablamos del color rojo cardenal, e incluso un ave sudamericana se denomina cardenal por su plumaje rojo:
A los cardenales eclesiásticos también se les llama "purpurados", del nombre latino (derivado del griego) de un molusco que arrojaba tinta de color rojo.Ahora bien, cuando nos golpeamos, nos hacemos un hematoma, moratón o moretón, o cardenal que en su segunda acepción significa: "Mancha amoratada, negruzca o amarillenta de la piel a consecuencia de un golpe u otra causa". Y como se puede observar cuando nos hacemos uno, nunca es rojo.
Esta segunda acepción proviene del latín tardío *cardinus, relativo al cardo por el color de sus flores. El color se llama por tanto cárdeno, y es sinónimo de amoratado. He aquí algunas flores del cardo:
Aunque todos sabemos que los cardenales o hematomas empiezan en color amarillo y sigue a veces verdoso, la mayoría acaban en morado (del color de las moras) o cárdeno.
Y lo de hematoma y todas las dolencias acabadas en -oma lo dejamos para otro día.