Este es el aspecto que tenía el templo dedicado a Atenea hasta hace pocos días: el frontón occidental prácticamente inexistente.
Pero las autoridades griegas han querido darle un aspecto más cercano a como era en su origen: dos bloques de mármol nuevo y la retirada definitiva del andamiaje devuelven al templo su geometría original tras dos siglos de espera.
Y este es el resultado:
Sí, no es gran cosa, pero algo es algo. ¡Larga vida al Partenón!




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